El pobre era un simple. En cierta ocasión que le señalaron en un mapa el curso del Nilo, se carcajeó, incrédulo.

     - A otro perro con ese hueso. Yo no entenderé mucho de geografía de esa, ni falta que me hace para saber que el agua siempre va p’abajo. Nos ha jorobao!

     Y se volvió hacia su cazalla con los ojos chispeantes de orgullo por no haberse dejado embaucar.

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