L'Escurçó.

Relats, articles, pensaments, versets ... i d'altres deposicions mentals (per santiago diaz i cano).

CLAXON (febrer 04)

xacobo | 05 març, 2008 16:37

     Todos los automóviles, así como y las motocicletas de alta cilindrada, van equipados con su claxon; de serie, como se suele decir. Todos trinan por un estilo.
     En ciudad está prohibido, según creo, hacerlos sonar. Y sin embargo es donde más asidua y pertinazmente se los puede oír, ¡qué cosas!
     Hay quien sostiene que el claxon, pito, bocina, o como se le quiera llamar, está pensado para realizar advertencias sonoras, mayormente de peligro, en situaciones donde otro medio no seria efectivo o suficiente.
     Pobres ilusos. El claxon es el arma arrojadiza del sufrido conductor urbano, el bálsamo para la indignación, la medicina contra la impotencia. Es la prolongación de nuestro corto brazo ante una irregular maniobra ajena. Es el altavoz de nuestro inconsciente alterado durante un atasco inexplicable. Es el comodín de los insultos, la imprecación universal, la madre de las vejaciones. Es el empujón simbólico, la agresión virtual, el dedo propio en el ojo del enemigo.
     Que nadie se lleve a engaño: el claxon fue pensado para joder. ¿A qué, si no, su horrible timbre?
     Nos sobresalta, nos molesta, nos irrita. Y sin embargo, ¿qué haríamos sin él? Representa la justicia inmediata, barata y popular. Significa la pública denuncia, la venganza fugaz pero suficiente, la reparación instantánea, tanto como necesaria.
     Matarnos. Bajar de los coches y liarnos a guantazos, o a tiros. Eso es lo que haríamos.
     Después de todo, el claxon es un gran invento, un hallazgo tecno-sociológico de primer orden; en definitiva, un signo de civilización.
     Pero no usarlo, más.

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