DAGUERROTIPO

            Siempre me ha parecido que los figurantes de una fotografía, particularmente si es antigua, no aparentan ser conscientes de formar parte de algo trascendente (aunque sea con minúscula). Despreocupados, sonrientes, fugaces. Sin embargo, desde la distancia, sus vestimentas, peinados y hasta las mismas poses, parecen hablarnos de otro mundo, existente, pero perdido.
            El observador actual los mira con cierta ternura; se sonríe blandamente y piensa con ingenuidad, incluso con un punto de envidia, que él jamás podrá formar parte de algo así.
            Sólo de vez en cuando te encuentras con una mirada pícara, con un gesto cómplice que parece atravesar el tiempo, que parece flotar sobre los instantes, que parece haber viajado intacto para encontrarse contigo; que se convierte, con total naturalidad, en ahora, para convertirte, mágicamente, en un entonces imposible.