MENS INCOGNITA



            Cuando una idea penetra en el cerebro, se afinca y se hace fuerte. Con el tiempo comienza a relacionarse con las vecinas, a congeniar y a integrarse en el barrio neuronal hasta formar parte ineludible de la comunidad.
           
Por eso, un concepto mal aprendido es un enemigo cien veces más temible que una laguna mental, ya que ésta no es más que un territorio virgen en espera de inquilino, mientras aquel es un farsante enrocado en su posición, un intruso al que desalojar antes de poder hacer justicia. Y casi siempre se resiste a cara de perro.
            Pero hay más y peor.
            Aunque se logre echarlo fuera, su salida no se hará sin daños para el conjunto. La ausencia del individuo provoca en el tejido social un vacío, una ruptura de lazos y enlaces, una pequeña hecatombe. El que venga a ocupar su sitio estará sometido al principio, y a veces por largo tiempo, al ninguneo, al recelo e incluso al violento rechazo por parte del resto.