CONSEJOS ÚTILES PARA HABLAR VALENCIANO
(Article publicat al Diario Levante en agost de 2002) 

     Tengo en gran estima al pueblo valenciano.
     Son gentes alegres y despreocupadas, que practican una lengua acogedora y amable.
     Es por eso que, cada vez que voy por aquellas nobles tierras, trato de corresponder a esa afabilidad expresándome en su lengua vernácula.
     Que nadie piense que es éste un sacrificio notable, pues, como se verá en los consejos que más abajo daré, es simple y entendedora, hasta para un forastero de la capital, como yo.
     Salvedad hecha de algunos términos relictos, poco evolucionados desde lo medieval, la mayor parte del léxico valenciano es del todo análogo al nuestro. Eso sí, aplicando unas sencillas reglas de pronunciación y terminaciones que ahora paso a referir:
     - Un grupo ingente de palabras se traducen al valenciano sin más que aplicar un seseo donde nosotros tan castizamente ceceamos. A saber: entonces pasa a entonses, sinvergüenza a sivergüensa, cruzar a crusar, tiza a tisa... i así ad unfinitum.
     - También será menester trocar la muy nuestra jota por la igualmente españolísima che, de chulo. Esto no siempre, pues cada vez más valencianos, en un alarde de buen gusto, optan por mantener el sonido, sin duda más elegante, de la primera. Así, en unos casos, como con jaleo      -cuya traducción más académica sería, lógicamente, chaleo-, sucede que se prefiere la pronunciación castellana. Sin embargo con otros, como es jugar mantienen la más arcaica de chugar, al igual que a los Jaimes les llaman Chaimes (bueno, ellos dicen Chaumes, pero como no son gente que se entretenga en minucias, para el caso, es lo mismo).
     - Un tercer truco infalible consiste en comerse la de intervocálica al final de palabra, como sucede con cuidado, que pasa a cuidao, o ganado, que se transforma en ganao, del mismo modo que candado queda como candao... 
     - Igualmente efectiva es, para los participios-adjetivos en femenino, la omisión, sin más, del sufijo: asustá por asustada, despejá (que no despechá, que es otra cosa) por despejada, .etc.
     - Pero la norma que define, sin duda, más inequívocamente este inefable idioma es la del et. La terminación et para el masculino, o eta (con perdón) para el femenino, es una obra de caridad lingüística; es como los papeles para el inmigrante. Ponga usted un sufijo et a cualquier vocablo y nadie se atreverá a negarle un sitio en la lengua valenciana. Véanse, a modo de ilustración, los casos ya clásicos de sombreret, chapuseret, llaveret... y tantos otros.
     Además, en caso de duda, o si estas prácticas le fallan, siempre puede recurrir al término de que se trate directamente en castellano. Como ya he dicho, son tan buena gente que no se lo reprocharán a usted. Y si esto le crea alguna especie de mala conciencia, deséchela de inmediato; al fin y al cabo ellos, como pueblo inteligente y práctico que son, también lo hacen.
     En fin que, por lo que al valenciano se refiere, “ancha es Castilla”, y nunca mejor dicho.
     Lo importante es que, se diga como se diga, sea con desenvoltura y gracejo.
     Un abrazo a todos.
 
Bonifacio Chabacán

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     Ja sabeu, companys. Si voleu seguir sent estimats com a “gentes alegres y despreocupadas” que es la manera fina de dir-nos paletos, i que la nostra llengua tinga la consideració de “acogedora y amable”, és a dir, de chicha y nabo, uniu-vos a l’allau de valencians i valencianes que ja practiquen, amb gran èxit, les senzilles normes d’en Bonifaci.

Santiago Díaz i Cano.